| José Píriz |
La mitad de los asentamientos del país se encuentran en la capital. Son 412, según la Intendencia de Montevideo, lo que refleja un crecimiento de estos núcleos poblacionales irregulares; al comienzo de la administración Ehrlich había 365. Montevideo tiene 412 asentamientos, según señaló a la Junta Departamental el director de Espacios Públicos y Edificaciones de la Intendencia, Daniel Espósito. «Los principales niveles de concentración de pobreza, de situación medioambiental insostenible y de situaciones controvertidas desde el punto de vista de la ocupación del suelo están, justamente, en estos lugares», indicó el jerarca, quien dijo que la mitad de los asentamientos del país se encuentra en Montevideo. A un ritmo de cuatro viviendas por día crecieron los asentamientos irregulares en Uruguay entre 2008 y 2010. Un total de 5.074 personas pasaron a vivir en esas condiciones según el Catastro Nacional de Asentamientos Irregulares 2010. A más de veinte años de gobierno frenteamplista —ya entrado su quinto período en la ciudad de Montevideo—, usted, sin importar de qué partido sea, o que no tenga partido porque se hartó de recibir promesas que nunca se cumplen, usted, ¿cómo ve la ciudad donde vive, cómo ve su barrio, cómo ve su calle? No quiero pegar otra vez sobre el mismo clavo, pero se repiten imágenes como estas y otras que podrían llegar a componer una galería de fotos sobre la pobreza, la marginalidad, indigencia, niños a la par de mayores trabajando en la basura, eso que tantos dolores de cabeza da a todos y que nos genera repulsión, la basura que en Montevideo por poco nos asfixia. Es la única razón de vida para miles de uruguayos, de los que nos acordamos cuando hay cámaras y micrófonos cerca. Pero ahí está la respuesta a todos los males que nos aquejan como sociedad. Un sector del Frente Amplio pinta muros con la frase «ningún pibe nace chorro», no, no nacen chorros pero nacen en medio de estas condiciones y ¿hacia dónde pueden aspirar a ir para cambiar su suerte? Se ha gastado millones y millones, mejor dicho despilfarrado, en cosas superfluas como la ceibalita. Por qué no haber elaborado planes para conseguir trabajos dignos para los papás de esos chicos, por qué no agruparlos en cooperativas, darles materiales y que ellos mismos hagan su techo, por qué no ayudar a que llenen su panza con comida sana. Hay muchos por qués. Y no hay respuestas por parte de los actuales gobernantes. Hoy ya no se puede hablar de herencia maldita, como herederos fueron tan o más nefastos que sus predecesores, destrozaron la herencia. ¿Cómo veo yo a Montevideo? Más sucia, más pobre, más gris, más insegura, más entreverada en el tránsito, la veo re mal. Qué lejanas y vacías suenan aquellas palabras: festejen, uruguayos, festejen, Montevideo es de ustedes, vayan a dormir y levántense con un nuevo sol, festejen. Demasiada gente no festeja en Montevideo y es hora de ver quién festeja en el interior. |
| Al principio de la página |
| Todos los artículos |
| Otros artículos en la edición noviembre 2011 |
| Liber Trindade |
| Gonzalo Munhos |
| Hipólito Furtado |
| Williams Read |
| Liber Trindade |
| Liber Trindade |
| Lilián Fachelli |
| Melissa Trindade |
| Camila Buldain / Cinthya Trindade |
| Dante Nieves |
| Liber Trindade |
| Hipólito Furtado |
| Hipólito Furtado |
| Liber Trindade |
| Marcelo Caporale |
| Diego Plada |
| Patricia Soria Palacios |
| Todos los artículos |